Descripción
Con motivo de la Jornada Mundial del emigrado(a) y refugiado(a) que la Iglesia Católica celebra el día de hoy, el Papa Francisco ha elaborado un mensaje en el que resalta que “la llegada de emigrantes, de prófugos, de los que piden asilo o de refugiados, suscita en las poblaciones locales con frecuencia sospechas y hostilidad. Nace el miedo de que se produzcan convulsiones en la paz social, que se corra el riesgo de perder la identidad o cultura, que se alimente la competencia en el mercado laboral o, incluso, que se introduzcan nuevos factores de criminalidad.” Por ello le parece necesario promover “un cambio de actitud hacia los inmigrantes y los refugiados, pasar de una actitud defensiva y recelosa, de desinterés o de marginación – que, al final, corresponde a la “cultura del rechazo” – a una actitud que ponga como fundamento la “cultura del encuentro”, – la cultura de la hospitalidad – la única capaz de construir un mundo más justo y fraterno, un mundo mejor”.