En un mundo profundamente dividido por la injusticia, la reconciliación es una necesidad urgente si creemos que las divisiones que nos enfrentan a unos con otros deben ser eliminadas. Necesitamos primero aclarar el significado de los términos. Desde una perspectiva teológica, reconciliación es la restauración de las relaciones rotas entre Dios y el pueblo. Dios inicia este proceso de restauración, el ser humano responde a la iniciativa de Dios a través de la fe, y el resultado es la reconstrucción de la comunidad como una nueva creación, Para los cristianos por tanto, la esperanza en la reconciliación está estrechamente ligada a la fe en el trabajo salvífico de Cristo entre nosotros.